La crítica y repudio del Bicentenario de la Constitución de 1812 es necesario porque con ella el Estado se amplió y fortaleció extraordinariamente en todos los ámbitos, creándose el aparato estatal actual, causa número uno de nuestros males. También, porque la denominada "La Pepa" creó de facto el capitalismo como modo de producción dominante. Eso explica que todos los poderes constituidos, desde el rey a El Corte Inglés y desde el ejército al alto clero, sin olvidar a los catedráticos-funcionarios, se hayan unido para celebrar el evento, convertido en un miserable acto de propaganda y adoctrinamiento de masas en pro del autocrático orden vigente. Los saraos institucionales durarán todo 2012, con dos momento álgidos, marzo y el otoño. Además, hoy padecemos la Constitución Española de 1978, creación sobre todo de la izquierda, que continúa y actualiza la de 1812. Por medio de ella se nos niega la libertad, por causa ella estamos explotados, por culpa de ella se nos está deshumanizando. Es apropiado, pues, que hagamos la denuncia de esta orgía de despotismos, tiranía, aleccionamiento y derroche que es el Bicentenario, por la libertad, por una vida sin Estado ni capitalismo, por la autogestión, por una sociedad gobernada desde las asambleas populares, por la revolución integral
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